La Historia Que No Se Enseña En La Universidad… Pero Sostiene La Quiropráctica
- Carlos Selles
- hace 5 horas
- 3 Min. de lectura

Hay historias que no se miden en títulos académicos, sino en impacto humano. Historias que no comienzan con un diploma, sino con una convicción profunda. La historia de Amelia Costales es una de ellas.
¿Quién sostiene realmente una práctica quiropráctica a lo largo del tiempo?
En esta entrevista, grabada entre San Juan, Puerto Rico, e Ibiza, España, conversamos sobre algo que rara vez se cuenta: cómo una persona que no era quiropráctica ni asistente quiropráctico logró fundar y sostener durante más de 20 años la primera clínica quiropráctica de Ibiza.
No desde la teoría.
Desde la acción.
Desde el amor por la salud natural.
Desde la divulgación.
Cuando la quiropráctica te elige
Todo comenzó con una experiencia personal.
Una cirugía que no salió bien.
Una recomendación casi casual: “ve a un quiropráctico”.
Ese encuentro no solo cambió la vida de su hermana, cambió la trayectoria completa de Amelia. Lo que empezó como curiosidad se convirtió en un auténtico flechazo con la quiropráctica: su filosofía, su visión del cuerpo, su respeto por la inteligencia innata.
Y entonces llegó la pregunta que lo cambia todo:
“Si esto es tan poderoso… ¿por qué no existe en Ibiza?”
Sin redes sociales. Sin WhatsApp. Sin manuales.
Año 2004–2005.
Nada de Instagram.
Nada de anuncios.
Nada de automatización.
Solo llamadas telefónicas.
Una a una.
Una agenda hecha a mano.
Una sala de yoga prestada.
Quiroprácticos viajando con su camilla.
Primero una vez al mes.
Luego cada quince días.
Luego semanal.
Así nació una consulta, nómada, sostenida por una comunidad que ya había entendido el valor del ajuste quiropráctico antes incluso de tener una clínica formal.
Un año después, la decisión era inevitable: abrir un centro quiropráctico en Ibiza.
Aprender desde la humildad (y la colaboración)
Amelia hizo algo que hoy sigue siendo una lección para toda la profesión: salió a aprender de otros.
Visitó consultas por toda España.
Preguntó a Asistentes Quiroprácticas.
Copió fichas (con permiso).
Observó flujos, protocolos, comunicación, cultura.
No desde el ego.
Desde la humildad.
Y algo quedó claro en el camino:la quiropráctica crece cuando se comparte.
El Árbol de la Vida
El centro se llamó El Árbol de la Vida.
Un nombre profundo, simbólico, universal.
Raíces.
Tronco.
Ramas.
Sistema nervioso.
Columna vertebral.
Vida expresándose.
Hoy, más de 20 años después, la clínica sigue viva.
Y no solo eso: es dirigida por su hija, quiropráctica, criada desde joven dentro de una cultura de cuidado, ajustes y conciencia corporal.
El rol invisible… que lo sostiene todo
Durante la entrevista, Amelia deja algo muy claro:
“Una Asistente Quiropráctica no es una recepcionista.”
Es la primera voz.
La última impresión.
El puente emocional entre el doctor y el paciente.La guardiana del mensaje quiropráctico.
Y cuando una CA entiende eso, no solo mejora la consulta: transforma vidas.
Mira la entrevista completa aquí
A continuación puedes ver la entrevista completa con Amelia Costales, una conversación honesta, humana y profundamente inspiradora sobre divulgación, liderazgo y quiropráctica.
¿Por qué esta historia importa hoy?
Porque nos recuerda que:
La quiropráctica no se construye solo con técnica
La visión también viene de quienes no ajustan
La divulgación es un acto de servicio
Las Asistentes Quiroprácticas son pilares, no apoyo secundario
Y porque eventos como CA’s Extravaganza España 2026 existen precisamente para honrar, formar y elevar ese rol.
Nos vemos en Madrid
La preinscripción termina mañana.
Si esta historia resonó contigo, no es casualidad.
La quiropráctica conecta.
La visión se contagia.
Y algunas historias llegan justo cuando tienen que llegar.
